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Parques para una vida mejor enero 5, 2007

Posted by casasyterrenosgdl in Artículos.
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Los parques son un espacio indispensable para la ciudad: purifican el aire, regulan el clima, reducen los índices delictivos, embellecen el entorno. Tener uno cerca del hogar genera múltiples beneficios que se traducen en una mejor calidad de vida.

Los parques urbanos ofrecen una pausa invaluable dentro del ajetreo de las grandes ciudades. Un remanso pacífico justo ahí donde el tiempo transcurre demasiado rápido y las presiones son muy intensas. Donde actividades, aparentemente sencillas, como acudir al trabajo, recoger a los niños o hacer el pago de la luz, requieren de mucho esfuerzo; ya que antes de llegar a cualquier destino, se tiene que sortear una intrincada red de obstáculos compuesta por semáforos y automóviles.

El hogar es nuestroa mejor aliadoa frente a las incomodidades del entorno. Es el sitio de descanso favorito, el espacio donde vivimos –en toda la extensión de la palabra-, y por ello procuramos que se encuentre en un lugar tranquilo, y lo más alejado posible de avenidas transitadas o zonas industriales.

Otra consideración importante a la hora definir la ubicación de nuestra casa tiene que ver con la cercanía de parques, camellones arbolados, o cualquier otro tipo de áreas verdes pues éstas repercuten en la calidad de vida de quienes viven en sus alrrededores, generando además una mejor plusvalía en la vivienda.

Para descansar un rato del ajetreo citadino y las obligaciones cotidianas, nada como adentrarse en la frescura de los jardines o sentarse placidamente bajo la sombra de un árbol.

Aunque el renacimiento de los parques urbanos pueda no tener importancia para algunos, muchos ciudadanos y urbanistas los consideran indispensables. A lo largo de los últimos diez años, ha aumentado la reforestación de las ciudades y la creación de nuevos parques y centros públicos de convivencia. Cambios provocados, en parte, por nuevos descubrimientos científicos.

Un número creciente de estudios sugiere que los espacios llenos de vegetación filtran la contaminación y atrapan las pequeñas partículas de suciedad y hollín, reduciendo los impactos nocivos del humo de camiones y coches.

Además, los parques son reguladores climáticos: las hojas de sus árboles, al cerrar el paso del sol, permiten que se enfríen las llamadas islas de calor, generadas por la mancha urbana. En el verano, la temperatura del asfalto bajo la sombra de un árbol puede ser 20° C menor que a pleno sol, y gracias a las copas de los árboles adultos, el aire puede ser tres o cuatro grados más fresco.

Los parques son fuente de bienestar físico, biológico, psicológico y social para las personas. Sus jardines y sus árboles embellecen el paisaje, al tiempo que dan oportunidad para actividades físicas sanas. Libres del tráfico y el ruido, sus veredas son el mejor lugar para salir a caminar, pasear el perro o montar en bicicleta. Debajo de las copas donde las aves hacen sus nidos, discurren atmósferas que reducen el cansancio mental y propician el convivio entre los ciudadanos.

La profesora Frances Kuo asegura que nuestra conducta cambia si carecemos del contacto con el pasto y los árboles. Durante el decenio pasado, Kuo y sus colegas del Laboratorio de Investigación en Ambientes Humanos, de la Universidad de Illinois, analizaron los efectos que producen las áreas verdes en los habitantes de la ciudad. El equipo realizó muchos estudios en los vecindarios habitacionales de Chicago, donde los deslucidos espacios de concreto reflejan la antigua idea de que la vegetación es un lujo que las ciudades no pueden costear.

Una serie de estudios analizó a los vecinos del Robert Taylor Homes, un multifamiliar de 28 edificios, ahora casi todos derribados, que en su época fue el complejo de viviendas sociales más grande de Estados Unidos. Algunos edificios estaban rodeados de pasto y árboles, mientras que en otros sólo había concreto y asfalto. Kuo y su equipo descubrieron que los que vivían en los edificios cercanos a las áreas verdes tenían mayor sentido comunitario y manejaban mejor el estrés cotidiano, eran menos agresivos y violentos, sobresalían en las pruebas de concentración y enfrentaban sus problemas de manera más eficiente.

También se sentían más tranquilos, y con razón. Uno de los hallazgos más sorprendentes de este equipo trastocó la creencia común de que los espacios áridos son más seguros que los que tienen áreas verdes. Un estudio sobre delitos violentos, realizado en un complejo habitacional de 98 edificios, demostró que, dentro y en las inmediaciones de aquellos próximos a zonas con vegetación (con debida vigilancia), se cometían 50% menos delitos que en las zonas sin áreas verdes. Kuo dice que mientras más verde sea el entorno, menor será la tasa delictiva. El equipo también descubrió que en los espacios con naturaleza había menos basura y grafitis.

Vivir en una ciudad ruidosa, con tráfico, conflictos y exigencias, nos hace “irritables e irracionales” dice Kuo. De ahí la importancia de tener al alcance espacios que proporcionen experiencias sensoriales más agradables.

Como consecuencia del cúmulo de presiones que acarrea nuestra época moderna, el contacto con la naturaleza en entornos urbanos puede ser más crucial que nunca. Tener un parque cerca de casa representa, de muchas formas, una inversión en calidad de vida que bien vale la pena tomar en cuenta.

Vidal Peregrina

nene_gaucho@hotmail.com

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el ITESO, ha colaborado para medios impresos y radio.